Ymascotizados

Cuidado con la publicidad engañosa, la salud de nuestras mascotas está en juego.

En Ymascotas Solidaria no soportamos la publicidad engañosa. Pensamos que la relación vendedor-cliente ha de ser sincera y estar basada siempre en el deseo o la necesidad del cliente y el beneficio honesto del vendedor.

De ahí que no nos gusten anuncios como el del collar antiparasitario de la marca Scalibor, cuando dice "el único indicado contra la Leishamniosis". No es cierto.



Los collares antiaparasitarios Scalibor son eficaces, es cierto, debido a su composición puramente química y muy fuerte, que no sólo rehuye a los posibles parásitos sino que también puede dañar la salud de nuestros perros. Pero no es el único indicado contra dicha enfermedad, ni mucho menos.

Collares naturales sin ninguna contraindicación para la salud de nuestras mascotas ni productos químicos, como el Parasital (aprox. 9.95€, según ofertas) o el Pulvex (aprox. 9€, según ofertas) son también altamente efectivos contra pulgas, garrapatas y mosquitos, incluido el flebotomo, causante de la Leishmaniosis.




Y si bien la duración efectiva estimada de estos últimos viene recomendada para 4 meses y la del Scalibor para 6, lo cierto es que en la letra pequeña de éste pone que lo recomendable es no exceder los 4 meses de uso.



Es importante leer y documentarse sobre los artículos que necesitamos para mantener protegidas a nuestras mascotas y no creernos sin más todo lo que dicen los anuncios.

La importancia de que los perros aprendamos las órdenes básicas.

Todos los humanos que conviven con perros deben elegir entre soltarlos y tener perros sanos y felices que corren y juegan con otros perros, o llevarlos siempre atados y que sus perros jamás puedan disfrutar de correr, sentirse libres y socializar con otros perros.

Es una dura y difícil elección, sin ninguna duda, porque por mucho cuidado y atención que pongan nuestros humanos y por muy bien que nos hayan educado, nosotros somos seres vivos con consciencia para actuar por libre y, en un momento dado, en apenas segundos, un hecho inesperado como un petardo, un altercado entre perros, algo que nos asuste, o cualquier otra cosa que quizá nuestros humanos no puedan prever, puede hacer que salgamos corriendo sin avisar. Y si bien tenemos consciencia propia para actuar, como somos como los niños, ésta no siempre nos avisa de los peligros que corremos al hacerlo.



Nuestra recomendación es que los perros, si bien debemos ir atados durante el paseo por zonas de tránsito de personas y tráfico de vehículos, debemos poder correr y jugar libremente y sin correa cuando llegamos a sitios seguros como por ejemplo el parque o el campo.



Nadie puede garantizar nuestra absoluta seguridad mientras estamos sueltos, y nuestros humanos siempre estarán ligeramente, cuando menos, preocupados por la posibilidad de que salgamos a la carrera con los peligros que eso conlleva, nos perdamos, o tengamos un encontronazo con otro peludo. Sin embargo, no dejarnos correr, jugar y socializar es un precio demasiado alto. Y es por eso que una correcta educación, haciendo hincapié en las órdenes básicas, es fundamental para nuestro pleno desarrollo y vida feliz.



De nada sirve enseñarnos chorradas circenses como 'dar la patita', 'bailar', o 'hacerse el muerto' ante un disparo con la mano en forma de pistola. Pero sí es importantísimo enseñarnos a acudir a la orden de llamada, no comer alimentos del suelo o de manos desconocidas, y permanecer quietos cuando nos lo digan, Otra enseñanza importante, teniendo en cuenta que, por muy bien que hayamos sido educados, un despiste de apenas unos segundos ante un suceso inesperado puede hacer que salgamos corriendo despavoridos, es enseñarnos siempre el camino de vuelta a casa por las zonas adecuadas; esto es, nunca cruzar yendo con nosotros por otros sitios que no sean los pasos de peatones o los de cebra, y procurar ir siempre al parque o a la zona de juegos haciendo el mismo recorrido.




Y, por supuesto, nuestros humanos deben ser conscientes de que han de estar pendientes de nosotros en todo momento mientras estemos sueltos porque corremos el riesgo de asustarnos, o de que algo nos llame poderosamente la atención, y salir corriendo sin caer en que pasan coches, o que podemos no encontrar el camino a casa, o que existen desalmados que pueden querer robarnos o hacernos daño.




Animaos a tomar la decisión adecuada sabiendo lo que somos y necesitamos, y cómo somos y actuamos. Además, empiezan a salir al mercado artículos que podemos llevar encima y que os ayudarán a localizarnos en el caso de que algún día nos perdamos, como collares o colgantes con microlocalizadores por GPS que os presentaremos en breve en otra publicación.



¿¡Mi perro (o gato) tiene Alzheimer?!

Sí, se podría decir que sí. El Síndrome de Disfunción Cognitiva en perros y gatos sería equivalente a lo que en humanos llamáis Alzheimer y otras enfermedades similares debidas al proceso de envejecimiento.



El SDC engloba aquellas alteraciones de la conducta y el comportamiento, en perros y gatos mayores, asociados a la degeneración neuronal senil o demencia senil.

Los signos para identificarla son:

1. Alteraciones del sueño/vigilia: Duerme casi todo el día y deambula durante la noche.
2. Pérdida de hábitos higiénicos: Empieza a realizar sus necesidades dentro de la casa.
3. Desorientación espacial y temporal: Se muestra inquieto o agitado, presenta la mirada perdida, da vueltas por la casa sin ningún objetivo concreto, no se orienta bien en el espacio asustándose de su propia sombra, se pierde en lugares que le son familiares, se para ante cualquier obstáculo, intenta salir por el lado erróneo de la puerta (por la bisagra)...
4. Aumento de la irritabilidad: Disminuye su respuesta a distintos estímulos, se observa pérdida de interés y no disfruta del contacto humano, pudiendo manifestar conductas agresivas, aunque por el contrario también puede desarrollar una conducta de gran apego.
5. Disminución de la actividad general: Se aísla del resto, no sale a recibir a su humano, ni participa de los juegos o actividades que antes le gustaban.
6. Alteración de la capacidad de aprendizaje y memoria: Tarda en responder o no responde a órdenes o llamada, y tarda en reconocer o no reconoce a familiares, ha alterado la jerarquía establecida...
7. Aparición de conductas compulsivas: Se automutila, gira en círculos, se lame en exceso las patas, come con ansiedad o no muestra interés por la comida, persigue constantemente a su humano u otro miembro de la familia, etc.
8. Respuestas emocionales exageradas: Muestra estados de ansiedad, inquietud, excitación, fobias sin un motivo aparente, o vocaliza excesivamente si se queda solo, o rasca la puerta o realiza cualquier otro gesto con el que solicita atención.

Si has observado cualquiera de estos signos en tu animal es muy probable que estés ante un caso de demencia senil. Es conveniente que tu veterinario lo examine para determinar el grado en que se encuentra y recetarle, si es el caso, medicamentos que puedan ayudaros a sobrellevarlo lo mejor posible.



Pero lo más importante es que sea en este momento, cuando ya no puede actuar como el adorable compañero que fue y lleva tu paciencia en ocasiones hasta el límite, cuando más le quieras y más ejercites tu paciencia, dándole la mejor calidad de vida posible hasta el final. No te dejes frustrar, nunca le regañes por ser viejo y actuar como tal, trátale con el inmenso cariño que sientes hacia él, y reconfórtale todo lo que puedas en sus nuevos miedos:



- Estimula su sentido del tacto: acaríciale todo cuanto puedas, siempre que no interrumpas su descanso.
- Estimula su sentido del gusto: no hay nada mejor para alimentar a un perro con demencia senil que la comida casera, sabrosa y olorosa.
- Mejora su entorno: elimina de su zona de movilidad todo aquello que pueda suponerle un obstáculo, generarle ansiedad o resultarle amenazante. 
- Respeta su ciclo de sueño-vigilia: si deambula de noche procura facilitarle un entorno seguro para hacerlo, y no le regañes ni le fuerces a que se acueste y duerma.
- Quiérelo como nunca antes has hecho, y sobre todo, bajo ningún concepto le recrimines sus extraños comportamientos.
- Y, por nada del mundo pienses en abandonarle porque esté viejo, o en 'eutanasiarle' si no está sufriendo.







Los perros y los gatos saben contar.

Que los perros somos muy listos y sólo nos falta hablar es algo de lo que intentará convenceros cualquier humano que viva con alguno de nosotros. Si se trata de un gato la cosa va a más, y entran ya en un terreno psico-filosófico considerándolos poco menos que gurús espirituales.



Y es que numerosos estudios demuestran que efectivamente somos muy listos, y algunos ejemplares incluso muy inteligentes, aunque con una inteligencia diferente a la vuestra. La nuestra es más intuitiva, adaptativa y de aprendizaje.

Sobre si sabemos contar, que es de lo que va este artículo, la respuesta varía según a qué os refiráis con la pregunta. Esto es, no sabemos realizar cálculos matemáticos como tales, pero sí tenemos conciencia sobre las cantidades.



Hacer la prueba es muy sencillo. Mete en tu bolsillo antes de salir de paseo cuatro chuches y deja que tu perro las vea bien en conjunto. Durante el paseo dale únicamente tres y comprobarás que seguirá pendiente de tu bolsillo mientras no le des la cuarta, momento en el que dejará de prestar atención a él.


Si pones al alcance de la vista de tu perro tres trozos de aromática carne, a continuación los tapas con un trapo, y al levantar el trapo sólo hay dos trozos, no sólo comprobarás que tu perro está sorprendido, sino que se pondrá a buscar el tercero. Y, por ejemplo, no ha nacido trilero capaz de engañar a un gato.



Mi hermano Norte acompañaba a mami en las rutas que hacían a caballo por la sierra, y parecía tener muy claro cuántas personas iban en el grupo, parándose inmediatamente y a continuación corriendo adelante y atrás varias veces mientras la miraba y le ladraba nervioso si alguno se había desviado y separado del grupo, aunque fuesen personas desconocidas para él.

Una gata que salvó a sus cuatro cachorros de uno en uno de un incendio entró exactamente cuatro veces en el edificio incendiado, ni una más ni una menos. Al sacar al tercero sabía que debía volver a entrar, pero al sacar al cuarto ella ya sabía que no había más.



No obstante, quizá no sea tan importante si sabemos o no contar como que sabemos entenderos a la perfección, incluso cuando estáis callados, ¿no os parece?



Torsión gástrica en perros.

La Dilatación o Torsión de Estómago es una afección muy común sobre todo en perros de razas grandes, aunque puede afectar a cualquier perro de cualquier tamaño, y es una de las más peligrosas si no se trata a tiempo, pudiendo causar la muerte del animal.


La Torsión de Estómago se da cuando se produce una importante distensión y torsión del estómago a consecuencia de la acumulación de gases, alimentos o líquidos. Los ligamentos del estómago no pueden soportar la dilatación estomacal, haciendo que el estómago se tuerza sobre sí mismo, e impidiendo que el animal pueda vaciar su contenido por sí solo, provocando la interrupción de la circulación sanguínea de algunos órganos.


Las causas que pueden dar lugar a este síndrome son:

- Que el perro ingiera mucha comida o líquido de forma rápida. El peligro aumenta si esto sucede después de realizar ejercicio físico. Es típico de perros jóvenes de raza grande. En perros viejos se suele dar por una acumulación de aire que no puede ser evacuada de forma fisiológica.

- Si el perro está estresado o demasiado excitado por algún cambio en su rutina, época de celo, u otros motivos, o sufre cualquier tipo de tensión emocional.

- Si el perro tiene parientes con historial de vólvulo gástrico.

Los síntomas son:

- Se muestra inquieto, no para de moverse y se queja, o permanece inusualmente quieto y apagado, quejándose, sin ganas de moverse o mirándose la tripa o intentando mordisqueársela.


- Eructa o sufre espasmos abdominales acompañados de arcadas, intentando vomitar sin conseguirlo.

- Saliva excesivamente y parece tener dificultades para respirar.

- Tiene el abdomen hinchado y tenso, duro al tacto, y timpánico (suena como un tambor al dar un golpe seco con la yema de los dedos).


Si detectáis cualquiera de estos síntomas en vuestro perro, debéis actuar rápidamente y llevarlo de inmediato al veterinario. No hay trucos caseros ni auxilios de emergencia que podáis llevar a cabo en casa. Cada segundo que pase puede ser vital, ya que en un par o tres de horas el perro puede entrar en un coma irreversible y morir. No obstante, y como siempre recomendamos, no debes perder la calma, y has de poner especial cuidado en su manejo y transporte hasta el veterinario, porque muy posiblemente no pueda o no quiera caminar por sí mismo, y no será bueno que se le mueva en exceso.

Prevención de la Torsión de Estómago:

Aún no se conocen bien las causas que provocan este síndrome, pero sí se sabe que se puede evitar que suceda con algunas prevenciones básicas:

- Evitar que el perro coma o beba en exceso y rápidamente. Lo mejor es fraccionar la toma de alimentos en dos o tres comidas al día, y a ser posible nunca debe comer a última hora de la noche.

Para los perros con mayor riesgo (los que comen y beben con mucha ansiedad o pertenecen a razas grandes) existen en el mercado (y si no es fácil hacer unos caseros) comederos y bebederos antiansiedad, que se pueden poner a una cierta altura del suelo de forma que no se vean obligados a bajar excesivamente la cabeza ni doblar sus patas delanteras para comer o beber.





- Si por limitación de horario sólo se le puede dar una comida al día, utilizar preferentemente una ración rehidratada (el lavado gástrico es más rápido con alimentos húmedos).

- Se debe dejar un intervalo de mínimo dos horas, recomendable tres, entre la comida o bebida y el ejercicio (carreras y juegos). En algunas razas grandes es preferible siempre dar largos paseos y practicar juegos en corto, restringiendo el ejercicio físico intenso.

- Nunca se le debe permitir comer si se encuentra estresado o excitado, y jamás antes de viajar.

- Vigilar en especial al perro que vomita frecuentemente o que ya ha sufrido alguna vez una torsión de estómago.
 
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